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Valparaíso: en marzo estaría listo el primer fitofármaco chileno de marihuana

Valparaíso: en marzo estaría listo el primer fitofármaco chileno de marihuana

Universidad de Valparaíso, con su laboratorio Quifac y el de Farmacopea Chilena, participa en los análisis fitoquímicos  y de botánica de cuatro variedades de cannabis.

Dos laboratorios de la Universidad de Valparaíso serán los encargados de realizar los estudios fitoquímicos y de caracterización botánica de las cuatro variedades de cannabis sativa, que son parte del primer proyecto de investigación sobre el uso medicinal de la marihuana que se lleva a cabo en Chile.

Con la presencia de Ana María Gazmuri, presidenta de la Fundación Daya, entidad que lidera el proyecto, y los químicos farmacéuticos  Marcela Escobar, directora de Farmacopea Chilena, y Rodrigo Díaz, director técnico del Laboratorio de Control de Calidad Quifac, ambos académicos de la Facultad de Farmacia de la UV, se dio inicio a una rigurosa investigación, para certificar y dar validez científica a los procesos que permitirán desarrollar un fitofármaco seguro y eficaz para los cerca de 200 pacientes oncológicos de la comuna de La Florida, en una primera etapa.

“Toda la certificación del proceso y el velar para llevar adelante el proyecto con rigor y excelencia metodológica, estará a cargo de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Valparaíso y la Farmacopea Chilena, con quienes hemos establecido esta alianza que a nosotros nos parece fundamental”, afirma la presidenta de la Fundación Daya.

 Gazmuri destaca que contar con la autorización del Instituto de Salud Pública (ISP) permite realizar un trabajo profundo y legítimo en el análisis de las variedades de cannabis a estudiar: Wappa, Pandora, Ice Cream y Durga Mata.

 “Aquí estamos emprendiendo un desarrollo que queremos que beneficie al país entero, en  cuanto a los tratamientos y usos terapéuticos de la cannabis y sus derivados. Y esto nos permite decir con mucha propiedad que hoy día Chile está ejerciendo un liderazgo a nivel continental, en desarrollar lo que es la medicina en base a cannabinoides, y aquí por cierto que el rol de la Universidad es fundamental”, explica.

Farmacopea Chilena

Marcela Escobar, por su parte, explica que Farmacopea Chilena será responsable de la parte botánica, junto a la  caracterización macro y microscópica  de las especies que se trabajen.

“Es importante señalar que en base a todos estos resultados y al trabajo colaborativo, con distintas informaciones que se van a generar, tanto de la Farmacopea, Laboratorios Knop  y del Laboratorio de Control de Calidad Quifac, la idea es generar una monografía con los parámetros de calidad de las distintas variedades, y que bajo esos parámetros se genere toda la producción de los futuros productos o fitofármacos en base a cannabis en el país”, afirma la investigadora.

La profesora Escobar advierte que Chile en estos momentos no cuenta con una monografía actualizada de cannabis. “La única que tenemos es del año 1942, es decir,  una Farmacopea que no está actualizada de acuerdo a los requerimientos de seguridad, eficacia y calidad que requieren los fitofármacos”, indica.

Por su parte, el doctor Rodrigo Díaz señala que la misión de la Universidad de Valparaíso es generar el conocimiento científico, “por ende hay una carta firmada por nuestro rector, quien  apoya este proceso, en el cual se va a trabajar con cannabis, porque se necesita  generar evidencia científica, sin menoscabar la que ya existe en el mundo, porque hay países desarrollados como Israel, Canadá, España y Estados Unidos, que tienen estudios que avalan el uso medicinal de la cannabis. En ese sentido, lo que se realizará en el laboratorio es apoyar y dar un sustento al fitofármaco que se quiere llegar a fabricar, para que pueda ser utilizado por las personas que lo requieren”.

“Estamos trabajando también con la Facultad de Farmacia de la Universidad de Valparaíso. Este proyecto tiene un alcance mayor, queremos llegar a cuatro mil pacientes, y ahí nos abrimos a otras patologías, ya no sólo pacientes oncológicos, también a epilepsia refractaria y dolor crónico no oncológico, con tres grandes estudios multicéntricos, que se van  a llevar a cabo por el Instituto Nacional del Cáncer, el Hospital San Borja Arriarán y el Hospital Las Higueras de Talcahuano. El costo del tratamiento mensual, que ni siquiera lo va a pagar el paciente, va a ser de catorce mil 500 pesos mensuales. Y eso es una razón de orgullo para todos los que estamos involucrados, porque nos parece que va en razón de la equidad”, concluye Ana María Gazmuri.

Revisa este Reporte LOV que profundiza en la iniciativa.

Equipo de Redaccion

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