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“Laberintos de la Memoria”: el documental que rescata el patrimonio científico de Viña del Mar

“Laberintos de la Memoria”: el documental que rescata el patrimonio científico de Viña del Mar

El documental, financiado por el Centro Interdisciplinario de Neurociencia y la Fundación milenio, rescata un importante hito de la ciencia ocurrido hace 50 años en las costas viñamarinas. ¿Cuál fue? Lee y averiguálo.

Marysol Bustamante A. 

Nadie se imaginaría que frente a la Facultad de Ciencias del Mar de la Universidad de Valparaíso, en el quinto sector de Reñaca (Viña del Mar), hubo unode los descubrimientos más importantes para la ciencia a nivel mundial. Allí, en una casa vieja que aparenta estar abandonada, se formaron tres premios nacionales de ciencia. Esa es la historia que busca rescatar el documental “Laberintos de la Memoria”, producido por Cabala Producciones, donde los miembros del “Laboratorio Montemar” relatan su paso por este lugar.

El Laboratorio Montemar funcionó durante la década de los sesenta frente al borde costero del turístico balneario de Reñaca. Su fundador es Mario Luxoro, primer biofísico chileno y Premio Nacional de Ciencias. Mientras investigaba la transmisión de impulsos nerviosos en Estados Unidos, él y sus colegas se sintieron atraídos por la jibia, un calamar gigante presente en el mar chileno gracias a la corriente de Humboldt.

Luxoro volvió al país y se instaló en Concón junto a diez jóvenes científicos. Sin presupuesto y con pocos instrumentos, se aventuraron a investigar los axones de las jibias, cuyo gran tamaño les permitía manipularlos fácilmente y obtener mejores resultados. Así, se sentaron las bases sobre cómo se transmiten los impulsos nerviosos en el cuerpo humano a través de canales de iones.

LABERINTOS DE LA MEMORIA 

Fue la pasión de estos científicos lo que impulsó a Gonzalo Argandoña, periodista científico y realizador audiovisual de Cabala Producciones a recuperar esta historia a través del documental “Laberintos de la Memoria”. “Ellos lograron dejar una huella en el ciencia mundial. Hacer que la biofísica sea uno de los campos de investigación más destacados de nuestro país”, argumenta.

La realización de este documental tardó diez años. El primer registro fue hecho junto a estudiantes de los científicos que trabajaron allí. Hoy, a medio siglo del descubrimiento decidió desarrollar la historia con parámetros profesionales. “Quisimos hacer una remembranza de aquellos tiempo, conectándola con el presente y la investigación en neurociencia en Chile y en Valparaíso”, recuerda.

Una de las cosas llamativas, dice Argandoña, es el carácter aventurero de los 10 científicos quienes “tuvieron que arreglárselas solos para salir adelante con su investigación”. A nivel audiovisual, destaca el uso de diferentes formatos y soportes que dan distintas texturas al relato: desde grabaciones en súper ocho de aquellos años, a filmaciones mareas y bajo el mar en alta definición.

De ese pequeño grupo de científicos salieron tres Premios Nacionales de Ciencia y dos alumnos de la Academia científica de Estados Unidos. Argandoña señala que aún no hay una fecha oficial de lanzamiento. “Esperamos que sea presentado en diferentes festivales de cine. Luego, quedará disponible online”.

En esta casa se realizaron los descubrimientos científicos, una casa que vio a jóvenes profesionales arriesgarse por la ciencia.
En esta casa se realizaron los descubrimientos científicos, una casa que vio a jóvenes profesionales arriesgarse por la ciencia.

“UNA FORMA DE HACER CIENCIA INDEPENDIENTE” 

Ramón Latorre es el Director del Centro Interdisciplinario De Neurociencia Valparaíso (CINV), profesor adjunto de la Universidad de California y Premio Nacional de Ciencias 2002. Sus primeros pasos en la ciencia los dio en el Laboratorio Montemar. El científico cuenta cómo traspasó la experiencia que le dejó este lugar en el CIINV. “Lo que tenemos en este momento es una copia remozada de lo que fue Montemar, de cómo se puede hacer ciencia en libertad y sobretodo, que aquellos creadores apasionados puedan hacer lo que quieran de forma independiente”.

Pese a que no ha pensado revivir el laboratorio, espera poder ponerse de acuerdo con sus colegas de la Universidad de Chile, dueña del laboratorio, para reconstruirlo. “Así como las casas de Neruda representan el patrimonio cultural, este es el de la ciencia. Representa una manera de hacer ciencia exitosa”. Relata que junto a Francisco Bezanilla ha seguido trabajando en esa casa. “Sería lindo tenerlo como museo donde los científicos puedan reunirse y usar sus instalaciones para trabajar”, desea.

Lamentablemente, dice Latorre, la progresiva desaparición de la jibia y la Dictadura Militar sepultó el laboratorio.  “Nos quedaron muchas cosas pendientes, como enseñarle a nuestro país a proteger a nuestros jóvenes brillantes para que se queden en el país”. LOV

Equipo de Redaccion

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