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La cruzada para sacar el monumento a José Toribio Merino de Valparaíso

La cruzada para sacar el monumento a José Toribio Merino de Valparaíso

Diversas agrupaciones se reúnen todos los 11 de cada mes afuera del Museo Marítimo para reclamar la salida de la estatua de Merino en su interior. Lanzaron su campaña en el pasado cambio de mando y hoy le piden a la presidenta Michelle Bachelet que cumpla con sus promesas.  El objetivo es quitar los monumentos a la Dictadura en Chile, ya comenzaron con la calle 11 de septiembre en Santiago y ahora sigue Valparaíso.

Marysol Bustamante A. 

En el Paseo 21 de mayo en Valparaíso retumba el sonido del cañonazo del mediodía. Hoy la Agrupación Marino Antigolpista (AMA) se reúne por sexta vez desde que en septiembre del año pasado se cumplieron 40 años del Golpe de Estado.  Esto, ya que AMA adhirió  a la campaña que ha levantado la agrupación “Ciudadanos por la Memoria” para exigirle a la presidenta Michelle Bachelet que quite el busto de José Toribio Merino en el patio del Museo Naval y Marítimo.

Justamente es ahí donde los podemos encontrar todos los 11 de cada mes. Su objetivo hoy –que los vamos a entrevistar- es entregar una carta a la presidenta Michelle Bachelet durante el cambio de mando exigiendo el retiro de la estatua. A la reunión llegan 12 personas, entre ex marinos anti golpistas, viudas e hijas de los que no sobrevivieron la tortura. Caminan hacia la puerta del museo, en el paseo 21 de mayo y sacan un lienzo que dice: “Fuera la estatua de Merino, asesino y golpista”. Tranquilamente los manifestantes se sacan fotos. Los turistas no entienden nada. Ricardo Tobar, el representante de este pequeño grupo intenta explicarles a algunos transeúntes que lamentablemente solo lo ignoran.

José Toribio Merino fue Almirante de la Armada de Chile y en 1972, jefe de la Primera Zona Naval, con residencia en Valparaíso. Cuando se concretó el Golpe de Estado, Merino se erigió como Comandante en Jefe de la Armada y presidió el comité económico de ministros. Merino se hizo conocido por sus declaraciones y “extraño” sentido del humor. La influencia que tuvo el almirante en la Dictadura de Pinochet significó para Ricardo Tobar y Mariano Ramírez, cabo segundo y primero respectivamente, caer presos incluso antes de que el Gobierno de Salvador Allende fuera derrocado.

Tobar y Ramírez, estaban en diferentes reparticiones, el primero era de la escuela de Armamento y el segundo electricista en área de  abastecimiento, aún así se conocieron y se juntaron, dado que no querían acatar un régimen dictatorial. Fue por su experiencia durante este complicado tiempo que ambos y el resto de los convocantes se adhirieron a la cruzada.

MERINO Y SU ROL EN LA DICTADURA 

Tanto en Valparaíso como en el resto del país hay más de un monumento a personajes ligados a la Dictadura. En el Cerro Castillo hay una placa recordatorio a Jaime Guzmán, principal promotor del modelo económico impuesto, y algunas calles escondidas en los cerros llevan nombres como “Augusto Pinochet” y “11 de septiembre”.

Las razones del ex marino Tobar para manifestarse cada 11 con sus compañeros son sencillas.  “Esa estatua no tiene razón de ser. Este hombre causó mucho daño en la dictadura y se sublevó ante el almirante Montero”, reclama. Para él es una vergüenza que los turistas vean esta estatua y que la ciudadanía aún tenga que ver “este bulto”, porque “él fue el promotor de que mis compañeros cayeran presos”, explica.

Mariano Ramírez, Ex cabo primero de la Armada y preso durante la dictadura.
Mariano Ramírez, Ex cabo primero de la Armada y preso durante la dictadura.

Ramírez era parte de la Escuela de Ingeniería, ubicada en Las Salinas, su profesión es electricista, y cuenta que de haber sabido cómo funcionaba la Armada, quizás habría desertado de ingresar. “Merino se tomó el derecho de tomar el control de la armada, aprisionando al Comandante Raúl Montero, el verdadero Comandante en jefe y eso es lo más trágico. Tenemos un monumento de Merino, que es un monumento a la traición a la patria, y Raúl Montero pasa a la oscuridad”, relata.

El retirado cabo primero no olvida cuadrarse ante sus compañeros que de a poco llegan al paseo 21 de Mayo, mientras relata que incluso antes de escuchar los primeros rumores sobre el Golpe,  sabían que “no dejarían gobernar a Allende, y que nada bueno iba a resultar”.  Cuando llegó el día 11 de septiembre del 1973, se negaron a acatar las órdenes de sus superiores. Ambos evitan recordar detalles, pero Ramírez cuenta que “en nuestro juramento no decía en ninguna parte que debíamos hacer un golpe de estado. Nosotros estábamos para defender la constitución y defender nuestras fronteras, no para matar gente”.

“Nosotros juramos ante la bandera y ante Dios. Eso nos hizo pensar que lo que estaba pasando había que denunciarlo”, cuenta el ex marino. Por eso decidieron adherirse a esta campaña. Lo sienten como una suerte de reivindicación a lo que vivieron, mientras estaban presos con el resto de los civiles en la cárcel de Valparaíso.  “A nosotros nunca se nos ha exculpado. Nos trataron de Plan Z, nos han dicho de todo, y es hora de rectificarlo”,  remata Ramirez.

QUE SE VAYAN LOS PERSONAJES DE LA DICTADURA 

Sergio Grez, es historiador e integrante de la organización “Ciudadanos por la Memoria”,  precursora de la campaña que busca sacar la estatua del Museo  Naval y Marítimo;  retirar el nombre Merino de un navío de la Armada, de una sala del Museo Marítimo Nacional y de un auditorio ubicado en la ex Academia de Guerra Naval. Esta no es su primera cruzada. El año pasado hicieron las gestiones para que la Avenida 11 de septiembre fuera renombrada como “Avenida Providencia”, en Santiago. Hoy pretenden lograr lo mismo con la estatua de Merino.

Otro monumento relacionado al modelo económico impuesto en Dictadura es esta placa a Jaime Guzmán, ubicada en Cerro Castillo.
Otro monumento relacionado al modelo económico impuesto en Dictadura, es esta placa a Jaime Guzmán, ubicada en Cerro Castillo.

Grez explica que eligieron el cambio de mando presidencial para lanzar la campaña porque el nuevo Gobierno  ha hecho varia promesas y era una buena oportunidad para poner a prueba lo prometido. “En mi opinión, es necesario que la ciudadanía discuta y se movilice respecto de otros signos. Porque como han señalado, no solo fue una dictadura militar, sino que también militar empresarial, y él fue el principal esta alianza institucional que aún nos oprime y ahoga”, reflexiona el historiador.

MANTO DE IMPUNIDAD 

La campaña se ha ido propagando y juntando a más adherentes. Como a Alicia Zúñiga, Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de Valparaíso, quien trabaja en un catastro de las calles y monumentos existente a la Dictadura.

Además resaltó que también les preocupa el ocultamiento de la historia de algunos centros de tortura que hubo en la Quinta Región. A su juicio existe un “manto de impunidad” para evitar recordar y constituir una memoria histórica. “En Santo Domingo demolieron las cabañas donde la Dina hacia las instrucciones en Ritoque lo mismo en el campo de prisioneros, te das cuenta que hay un ocultamiento de los hechos vía demolición, y a la vez juegan al empate jugar al empate instalando monumentos a quienes se sabe que fueron impulsores de una política de exterminio”, detalla. LOV

Equipo de Redaccion

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