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Entrevista a Paisano: “Me declaro nómade por necesidad”

Entrevista a Paisano: “Me declaro nómade por necesidad”

Por Manuel Guerra

Paisano (25) es uno de los cancionistas sociales más inquietos e interesantes de la movida chilena actual. Con diversas giras nacionales y presencias en Argentina y España, ha curtido una canción que realza el imaginario urbano y la calle como los lugares desde donde es posible nutrir una poética que interpela directamente a un ciudadano consciente de las problemáticas actuales. Con una sólida base de seguidores en redes sociales y conciertos, “Re-evolución” fue su primer disco de estudio, donde destacan canciones como “Astronauta” y “Danza para Ti”.

Próximo a grabar su segundo disco bajo la producción del británico afincado en Chile, Barry Sage (Pet Shop Boys, Rolling Stones), se da un tiempo entre tocatas al palo, buses y vida cotidiana para entablar una conversación profunda sobre su mirada respecto de temas como la autogestión, el poder, el viaje y la canción.

-Eres un cantor preocupado por los temas sociales, culturales, políticos. Hay muchos espacios de la creación actual cooptados por el mercado y otros que bregan en la crudeza de la independencia ¿Qué papel juega la canción en la trama social hoy?

“La canción desempeña un papel fundamental en la sociedad. Decía Carl Jung, por allá a mitad del siglo XX, que los sueños eran una forma del inconsciente individual de traerle al consciente de las personas los mensajes claves para reunificar Alma y Cuerpo, Espíritu y Materia. Para mí, el arte en general, y en especial para mí la canción, cumple también esa función, pero a un nivel social. De algún modo creo que viene –La Canción- a reconciliar a ese ser interno con nuestro mundo material, a hablar en términos poéticos de las cosas que nos suceden en lo cotidiano y que ante el río de los tiempos quedan silenciados por las necesidades de la producción, los empleos extenuantes, las deudas que no se acaban ni perdonan. Entonces creo que la canción viene en algún sentido a recordarnos quienes somos, a través del oculto y sabio mensaje de la emoción más que en el del raciocinio”.

-Estuviste filmando la crisis de Chiloé el año pasado. Incluso hace poco liberaste un trailer del documental que se hará de ese registro ¿Qué te llevó a Chiloé? ¿Qué urgencia sentiste? ¿Qué responsabilidad?

“Lo de Chiloé fue una mezcla de cosas. Por un lado, si bien no tengo una gran fama, hay un pequeño grupo de personas que están atentas a mis trabajos y muchos de ellos –lo sé porque conozco a muchos- quisieran cambiar el estado actual de las cosas. Hay mucha gente solidaria y con ganas de movilizar los motores de la historia. Por otro lado, la presencia de Antonia Lara (artista visual) es también algo definitivo; en el minuto de la crisis, ambos estábamos trabajando juntos en diversos proyectos, y por amigos de ella relacionados con el mundo de la ciencia, supimos que lo que pasaba en realidad en la Región de Los Lagos era mucho más de lo que se decía en la TV. Entonces juntos hicimos fuerza y decidimos utilizar aquella tribuna tan bonita del arte, que mantiene atenta a tantas personas, para romper el cerco informativo creado por los intereses económicos, que mantenían –y mantienen- un secretismo tremendo cuando se trata de la pugna del progreso económico y extractivismo v/s el equilibrio social, cultural y ecológico. Fundamos un colectivo llamado “Filmes Artesanos” porque en el minuto de empezar el proyecto, teníamos una Go Pro, una Fuji viejísima y unos cuantos pesos. Fue un verdadero ejercicio de acción directa, que espero dé lindos resultados cuando se estrene, en unos meses más, “Marea Salmón (El docu)”.

-Cancionistas como tú, Chinoy o Ángelo Escobar trabajan con el lenguaje de la tribu, en el sentido que han llevado la jerga popular, callejera, al formato canción. ¿Tienes conciencia de lo revolucionario que es legitimar o poner a circular el habla popular desde tus creaciones?

“Soy profundamente creyente en la premisa de que el lenguaje crea realidades. Además siempre me ha parecido un poco ridículo que exista un edificio en alguna parte del mundo donde se diga qué y cómo se debe decir la palabra. La palabra y la lengua están vivas, y constituyen verdaderos órganos de identidad de los pueblos”.

-Pasas gran parte del año viajando en buses de un extremo a otro del país, duermes en casas de amigos, pensiones, etc. ¿Cómo determina eso a tu obra? ¿Cómo opera el desarraigo territorial, si es que lo existe, en tu creación?

“La verdad es que mi condición de itinerancia (que en un principio no fue tan escogida), siento, es un factor definitivo en la identidad de lo que hago. Quiero decir, creo que el viaje como concepto, es trascendental. Una canción es un viaje: cuando la canción es buena, en el primer segundo te arranca del piso y cuando termina te deja una sensación como de mareo, de haber entrado en un túnel, de haberte estado moviendo. Por otro lado, la vida es un viaje: estamos todo el tiempo pasando etapas y avanzando o retrocediendo en nuestros valores, nuestras herramientas y nuestro entendimiento acerca del poder, hasta que la muerte… inicia otro viaje! Mi comprensión del mundo y mi forma de trabajo se desarrollaron en la soledad de la carretera, y yo viajo desde muy niño. Es un trabajo de tiempo completo, una novia celosa que no permite que nada ni nadie se acerque lo suficiente, un oficio que, en verano paga bien en el sur, pero el invierno te arrasa la salud y la vida, entonces como las aves, te vas al norte, no te puedes quedar quieto. Habemos quienes nos hemos entregado a la experiencia de contar la vida y para ello, la hemos ido a buscar a todas partes. No podría definirme como un autor porteño ni nortino, ni local ni nacional. Me declaro nómade por necesidad, soy un artista itinerante”.

-Me impresiona la autovalencia con la que trabajas, un grado de independencia superior que está plasmado en varias de tus canciones. No sé si está bien decirlo, pero por lo que sé no terminaste la escuela. A pesar de eso tienes una visión clara de lo que te rodea, te has formado solo, escribes muy bien (no solo canciones) ¿Qué piensas de la educación, entonces? ¿Son tiempos donde más vale la autoformación?ç

“En el último tiempo he aprendido que los jóvenes tendemos a ser pasionales y a declararnos dueños de la verdad demasiado pronto, y creo que ello nos juega en contra en la tarea de hacer que los mayores, como decía Saint Exupery en boca de El Principito, nos entiendan. A ellos les cuesta mucho entender algunas cosas. Por eso, no quisiera hacer una declaración donde señale a la autoformación como un único método, pero al menos a mí me funcionó bien. A tal punto que creo que si le hubiera hecho caso a mis padres, a mis profesores y al mundo, habría fracasado. Fue menester que me negara a colaborar en sus estructuras y aprendiera a aprender y des-aprender por mi propia cuenta. Hoy me dedico a todo en mi carrera; la labor de redes, el diseño de muchos afiches, la composición y producción de mis canciones, y en muchos casos hasta la gestión de muchos eventos. Creo en la autoformación como una decisión política y, a su vez, entiendo que haya gente que prefiera las cadenas jerarquizadas, pero me gustaría que pudiéramos, los que pensamos diferente, poder organizarnos y educarnos a nosotros mismos sin los odiosos dictámenes del gobierno de turno, ni la lógica empresarial de la competencia académica”.

-Estás terminando el proceso de un disco como Re-evolución, que si bien no tiene una gran repercusión pública, sí es parte de la vida cotidiana de un montón de gente que te sigue en vivo o en redes sociales ¿Qué te deja ese disco? ¿Cómo crees que lo verás en algunos años más?

“Yo personalmente no quedé contento con el sonido del disco. Muy romántico con el tema de la autogestión, me lancé en una aventura que fue más algo simbólico y personal que práctico, y creo que cometí algunos errores en su realización. Ahora, a nivel personal, fue una catarsis gigantesca. Necesitaba sacar de mí todas esas canciones que eran, digamos, más de cantautor, más dulces, con armonías no tan sencillas y con la guitarra de palo de protagonista. Me fui a una isla un par de meses a hacer todo el trabajo de grabación yo solo y la verdad es que ahora creo que hay que dejarle la ingeniería del sonido a los ingenieros, jajaja. Pero de todas maneras me genera una profunda alegría que mi primer disco sea 100% un disco casero. Creo que aunque mi parte de músico pesado y observador se queja, otra parte de mi siente que era lo más coherente que podría haber hecho conmigo mismo y mis ideas en ese momento”.

-¿Qué planes hay para el futuro?
“La mayor parte de mi energía ahora está concentrada en darle forma y sonido al nuevo disco. Haré una recopilación de los primeros temas que estallaron en YouTube, los que hicieron que la gente pusiera atención a mi trabajo. Esos temas fueron captados por el público de forma aficionada en muchos casos, y no tienen una versión oficial, y quiero cerrar esa etapa al fin para poder pensar en otros proyectos, discos de canciones nuevas y profundizar en mi trabajo en el mundo del documental, la investigación y la literatura. Hay poemas y cuentos que tengo regados por todos los lugares, y aunque nunca quise dedicarme a eso, pienso que no tienen sentido ahí tirados en el piso, los quisiera compartir”.

Equipo de Redaccion

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