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Crisis en la salud pública: ausencia de especialistas complica a Urgencias de la V Región

Crisis en la salud pública: ausencia de especialistas complica a Urgencias de la V Región

Los doctores de la Unidad de Emergencia Adulta del Hospital Carlos Van Buren se movilizaron durante un mes para lograr lo mínimo: insumos, más personal para completar los turnos de urgencia y disminuir el hacinamiento de pacientes en el área de hospitalización. Lamentablemente, piden estas mejoras hace años, pero la situación se repite en el resto de los hospitales de la región y el país. Aquí un diagnóstico de lo que ocurre en la Quinta y los cambios que urgen.

Marysol Bustamante A. 

Día a día, llegan cerca de 500 pacientes a la Urgencia Adulta del Hospital Carlos Van Buren en Valparaíso. Para satisfacer la demanda de atención médica, necesitan un equipo de nueve médicos: tres internistas, tres cirujanos, dos traumatólogos y un dentista. Pero generalmente hay solo tres especialistas para cientos de personas que recurren al recinto. Lo mismo sucede en el Hospital Gustavo Fricke de Viña del Mar, aunque en menor escala y en otras áreas. Si bien el Servicio de Urgencia está cubierto, el recinto necesita por lo menos diez gastroenterólogos, nueve anestesistas, nueve oftalmólogos y a veces no cuentan con pabellón de operación. Esa es la situación de los hospitales de cabecera de la Quinta Región, créalo o no.

Según un estudio del Banco Mundial del año 2012, el déficit de especialistas en Chile alcanza los 1500 profesionales, cifra que podría ser ampliamente superado gracias a la creación de más hospitales. Solamente en Viña del Mar, con la construcción de la nueva ala del Hospital Fricke, harán falta 250 médicos para el 2017, sin contar los que necesitará el Hospital biprovincial Quillota–Marga Marga. Una cifra alarmante debido al poco tiempo que queda. O sea, tendrá la infraestructura, pero no el recurso humano, tal y como sucedió en el hospital de Maipú: habían pacientes, pero no doctores.

Por eso y por las malas condiciones laborales es que año a año, los servicios de salud públicos se movilizan o paralizan sus funciones, para exigir a las autoridades de Gobierno que actúen rápido, antes que el hacinamiento y la falta de profesionales colapse aún más las salas de espera.

LA CRISIS DEL VAN BUREN 

Los médicos de la Urgencia Adulta del hospital Carlos Van Buren de Valparaíso estuvieron un mes movilizados, debido a la falta de insumos y especialistas. La situación es dramática: hay turnos que son cubiertos apenas, por dos profesionales. Al décimo día de movilización, el Presidente del Colegio Médico, Juan Eurolo reconoció que se han hecho llamados a concurso público para completar los cupos vacíos, pero no prosperan porque “nadie quiere trabajar en el servicio público”, declaró a los medios. 

Traumatólogo de la Urgencia del Hospital Carlos Van Buren contó las pellejerías que deben soportar los médicos en sus turnos.
Traumatólogo de la Urgencia del Hospital Carlos Van Buren contó las pellejerías que deben soportar los médicos en sus turnos.

Roberto Fuentes es traumatólogo de la Unidad de Emergencia Adulta, y vocero de los médicos movilizados, que son cerca de 50. Lleva 26 años trabajando en el servicio público, y sabe de sobra las malas condiciones en que trabajan los profesionales. Conversamos con él en el pasillo de la urgencia. “Tenemos un turno donde hay solo tres y ni siquiera son cirujanos. Son dos traumatólogos y un dentista maxilofacial. Otro donde solo hay un médico internista, que es de toda nuestra confianza, pero no especialista, y debe atender a quinientos pacientes”, detalla.

Justo al lado donde conversamos con el profesional, hay una sala de hospitalización. Aunque tiene capacidad para 18 enfermos, esta vez hay camas que están atravesadas en medio y apenas puede pasar el personal. Hay 32 camas en ese espacio, y “eso que hoy está vacío”, dice Fuentes.

“Hace poco una colega no tenía guantes de su medida para operar. Tuvo que usar unos más grandes”.

El resto de los médicos intenta ayudar durante los tunos, pero “es inconstante e insuficiente”, aclara. Si una jornada en la urgencia es agotadora, hacer tres en una semana es inhumano. Si bien hay colegas que hacen  este sacrificio, se desprenden dos problemas graves: el hacinamiento histórico y la falta de especialistas que se en el hospital público.

Esta problemática se suma a la falta de insumos básicos, como suturas y guantes. Fuentes cuenta que “hace poco una colega no tenia guantes de su medida para operar. Tuvo que usar un más grande; el material de sutura pata cirugía intestinal es inadecuado; el ecotomógrafo, que es indispensable para diagnosticar patologías abdominales, lleva mucho tiempo en mal estado. Lo arreglan una y otra vez, pero nunca llega la reposición”.

En estas condiciones, explica el especialista, es difícil que los profesionales de la salud se queden trabajando en el sistema público. “El privado ofrece muchas más posibilidades de desarrollo profesional. La salud pública no ha sido capaz de superar falencias que eran virtudes, como la cantidad de pacientes. Es dramático”, sentencia.

LA CRISIS DE LA SALUD PÚBLICA EN LA CIUDAD JARDÍN 

El Hospital Gustavo Fricke de Viña del Mar se encuentra en plena construcción de una nueva ala de su recinto. La inversión es gigantesca: USD$500 millones y 92.000 m2 de infraestructura, que estarían listos a fines del año 2017. El problema es que no habría médicos suficientes para el nuevo recinto, según Hugo Reyes, cirujano Pediatra y Presidente de la Asociación de Funcionarios, Médicos, Odontólogos y Químico- Farmaceúticos del Hospital Gustavo Fricke. (AFUMOQ).

El funcionario explica que prevén una crisis dramática en el recinto asistencial, ya que les faltaran por lo menos 250 profesionales, sin contar con los que necesitará el Hospital Biprovincial Quillota Marga-Marga. “Esto nos ha llevado a preguntarnos qué pasó, por qué faltan tantos profesionales”.

Reyes explica que las causas del déficit son muchas. Entre ellas, primero, que la atención de los consultorios no logra resolver los problemas de los pacientes porque están colapsados y también faltan especialistas; segundo, el sistema  económico hizo que aparecieran clínicas. Eso implica que esos servicios necesitan especialistas y se van porque las condiciones son mucho mejores; tercero, las condiciones de trabajo no son las mejores.

El Presidente de AFUMOQ, Hugo Reyes explicó la compleja situación que tendrá que enfrentar el Hospital Fricke en los próximos años.
El Presidente de AFUMOQ, Hugo Reyes explicó la compleja situación que tendrá que enfrentar el Hospital Fricke en los próximos años.

Esto se suma a que, según Hugo Reyes “a diferencia de Europa, en Chile aumentó rápidamente la población de la tercera edad, que se hospitaliza en promedio tres veces al año”, incrementando la demanda por consultas médicas y a la mala distribución territorial. “Valparaíso, Santiago y Concepción concentran el mayor número de médicos, pero ¿qué pasa en las ciudades extremas? Simplemente no llegan, no porque no quieran, sino porque no están las condiciones laborales ni para vivir ahí”, explica.

De acuerdo al presidente de la Asociación de Funcionarios existió un error de las universidades actuales al no preparar especialistas y del Ministerio de Salud que no proyectó adecuadamente las necesidades. “lo más fuerte es que las autoridades no vieron lo que venía encima. Esto pasa hace quince o veinte años, pero no se tomaron las medidas pertinentes”.

 Para evitar una crisis hospitalaria, el dirigente comenta que como AFUMOQ, propusieron soluciones a largo plazo. La primera, que los especialistas sean formados en los mismos hospitales y se queden allí; segundo, implementar una asignación de docencia, para que los médicos que ya trabajan en el servicio público participen en la formación y pagarles un sueldo por ello; tercero, comprometer a la red asistencial y exigir al Gobierno Regional que financie estos proyectos”.

“Nos íbamos a trabajar al sistema público porque sabíamos que ahí estaban los maestros. Pero ahora incluso ellos se han ido”.

El COLAPSO  DE UN SISTEMA

“Nos íbamos a trabajar al sistema público porque sabíamos que ahí estaban los maestros. Pero ahora incluso ellos se han ido”, dice Juan Eurolo, neurólogo  del Hospital Van Buren y Presidente del Colegio de Médicos de Valparaíso. A él ya no le extraña que los nuevos profesionales de la salud prefieran el sistema privado, porque “antes existía la posibilidad de desarrollarse, pero eso hoy se ha perdido bastante”.

Simplemente, al parecer en Salud ya no hay ningún incentivo para trabajar en hospitales como el Gustavo Fricke o el Carlos Van Buren. “No hablo solo de sueldo, sino que de ambiente laboral grato, equipamiento y para perfeccionarse”. A su vez, la falta de recursos provoca que los mismo pacientes no puedan lograr un diagnóstico médico y que, según Eurolo, fallezcan. “Cuando pasa eso, ven al médico como el culpable. Los pacientes se convierten en verdaderos fiscalizadores, entonces los médicos se preguntan ¿para qué tengo que aguantar esto, si en una clínica privada puedo crecer como profesional y no tengo que pasar malos ratos? Eso motiva la emigración masiva”, determina.

¿Quién tiene la culpa? El presidente del gremio culpa a los administradores. “Generalmente ingenieros comerciales, quieren que hagamos el doble trabajo con la mitad de insumos, de infraestructura, etc.”, comenta, y concluye que los hospitales están pasando por la “era de privilegiar el financiamiento por sobre el paciente”, que se agrava con el déficit nacional de 1500 especialistas. “Estamos pensando que es una cifra más elevada. A estos se suma la distribución nacional. No se van a lugares alejados por lo mismo: ¿qué saco con formar a un cirujano de abdomen, y tiene que pagar su formación en Putre, si después no están las condiciones básicas  para operarlo?”, dice Eurolo. No hay salud que aguante. LOV

 

Equipo de Redaccion

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